6.12.15

El deseo

Ahora bien, este deseo que hay dentro de nosotros, que es el Poder de Mahakali manifestándose, viene a nosotros de muchas formas. Como ya os dije, después de la Realización lo primero que nos viene, pues somos sahaja yoguis, es hacer algo por nuestros familiares. El segundo deseo que viene a nosotros es el intentar curar a aquellos que son nuestros parientes. Este es el segundo deseo. Deberíais interiorizar y ver dentro de vosotros que esto os ha pasado a muchos. Desde la lepra hasta cualquier pequeña cosa, como un resfriado o un estornudo, cualquier cosa que tengan, piensan que deberían llevársela a Madre. Y que todas las preocupaciones de la familia se me deberían traer; entra en vuestra atención cualquier cosa, como un embarazo o un estornudo, cosas muy simples y que son naturales. Y cuando las tenéis en vuestra atención, os digo: “¡Vale, seguid adelante con ello e intentad resolverlo si es posible!” Pero si no tenéis a ninguno de ellos en vuestra atención, entonces están en mi atención. Los dejáis en mi atención, yo ya me las arreglaré. Pero entonces entráis en un círculo vicioso, es una proyección muy sutil de la mente que piensa: ” De acuerdo, Madre, este asunto no lo tenemos en nuestra atención, es mejor que Tú cuides de él”. Pero esta no es la manera de hacerlo. Deberíamos tener un solo deseo intenso dentro de nosotros: “¿Me he convertido en el Espíritu? ¿He alcanzado mi destino último? ¿He ascendido por encima de los deseos mundanos?” Purificaos. Una vez que empezáis a purificaros, comienzo a cuidar de cualquier cosa que caiga fuera. Esto es simplemente un seguro, pero no una garantía. Si merece mi atención, estad seguros de que me haré cargo de ello. Tenéis que valorar vuestra atención como yo valoro la mía. Creo que tenéis que valorar mucho más vuestra atención que yo, porque yo puedo arreglármelas muy bien por mí misma, ya que todo está en mi atención.
Intentad purificar vuestros deseos lejos de los problemas mundanos que están frente a vosotros. Si lo lleváis más allá, empezáis a pensar: “Madre, ¿y qué hay de los problemas de nuestro país?” Muy bien, dadme el mapa de vuestro país; se acabó, con eso es más que suficiente. Y ahora purificaos a vosotros mismos. Dejad los deseos que tengáis. Una vez que estéis purificados, esa área estará cubierta gracias a vuestra atención. Es muy interesante. Cuando lo superáis, solo entonces podéis emitir luz. Pero si estáis dentro de ello, entonces vuestra luz está escondida. No se emite ninguna luz.
Tenéis que superar cualquier deseo. Cuando tengáis un deseo, elevaos por encima de él hasta que vuestra luz se emita sobre toda la extensión del problema que estáis afrontando, del que pensáis que yo debería resolver. Todo lo que os echáis encima constituye mis dolores de cabeza. Solo tenéis que hacer una cosa y es llegar a ser el Espíritu. Eso es todo; es una cosa muy simple y el resto es mi dolor de cabeza.
Ahora bien, el problema de llevar vuestro deseo al colectivo debería ser muy diferente. Para establecer vuestra pureza, para ser fragantes con ella, vuestra atención debería estar en el otro lado. Ahora no estáis frente a mí, sino que estáis junto a mí frente al mundo entero. ¿Veis? Así la actitud global cambiará totalmente. Vuestra actitud debería ser: “¿Qué puedo dar? ¿Cómo puedo dar? ¿Cuál es mi error cuando doy? Tengo que estar más alerta, ¿dónde está mi atención? Tengo que estar más alerta hacia mí mismo. ¿Qué estoy haciendo? ¿Cuál es mi responsabilidad? Deberíais desear ser puros. Deberíais ser puro deseo, lo que significa que deberíais ser el Espíritu. Pero, ¿cuál es la responsabilidad hacia vosotros mismos? Deberíais desear que esa responsabilidad hacia vosotros mismos se manifestara y fuera completa.
Shri Mahakali Puja: “El deseo”. Lonawala, Pune, India. 19 de diciembre de 1982.